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La Guatemala de Elmar Rojas


"Mi tierra no es una tierra exótica. Es una tierra matinal cuyo hechizo más hondo radica en las creaciones y expresiones populares, más allá de cualquier evolución pintoresca."
Luis Cardoza y Aragón. EL RIO.

Guatemala es un país de contrastes. Un pequeño territorio que contiene una acumulación muy grande de historia (escenario de una de las civilizaciones más notables del NUEVO MUNDO como fuera la Civilización Maya, cuyo imponente desarrollo, estimado desde el horizonte pre-clásico hasta la caída de Mayapán, cubre cerca de 3,000 años, de 1,500 a de C. a 1,541 d. de C. ; sin olvidar a los Quichés, sociedad histórica y culturalmente relacionada con los Mayas, que también alcanzará un elevado grado de desarrollo social y cultural, y la cual ejercía dominio, a la llegada de los conquistadores españoles en 1519, en gran parte de lo que hoy constituye el Occidente de Guatemala) Dentro de esa pequeña parcela también ofrece contrastes la propia naturaleza: por tratarse de una parte continental de "reciente" emergencia en la formación geológica americana, expresa, en la lozanía de su flora y la tipología de sus estratos, aún frescos, una pujanza de tierra nueva ....

.... abierta a la fecundación y riqueza ecológica. Es un país también contrastante en su topografía. En el centro de una fuerte y alta meseta, que por medio de rápidos planos inclinados precipita dos de sus lados hacia los mares Pacífico y Atlántico, emergen macizos montañosos y conos volcánicos por doquier, empinando esa parte del altiplano hasta tornarla tan fría que su temperatura ya no se corresponde a la latitud continental en la cual se inscribe. ( Esta imagen recuerda una venta típica de los infinitos "puestos de plaza" de los mercados locales del país ; una estera en el suelo, una pequeña franja no invadida que circunvala perimetralmente el "petate", para evitar que el producto que se exhibe toque el suelo y, luego, un apilamiento generoso de volcanes de chiles, de granos, o de frutas solares; más tarde las hallaremos alumbrando como lámparas en la obra de Rojas, "encaramadas" unas sobre otras, donde la luz se arracima y los colores de todos los nombres se apañuscan esplendentes)

 

Por todas partes se emiten señales de alerta para preservar expresiones folklóricas que, como a frágiles arbustos, quiebra la sorda inundación de los nuevos órdenes sociales.

 

Guatemala de Elmar Rojas

Guatemala es un país arrugado pero joven. De contrastes. Pero el contraste en el cual ofrece precisamente más contraposiciones es el social. La pequeña Nación centroamericana es hoy el país más indígena de América en cuanto a su composición étnica. En Guatemala, nación cercana a los 10 millones de habitantes, seis o siete millones son indígenas (que hablan veinticuatro diversos idiomas, lo cual trae como consecuencia una compleja urdimbre de sentidos de la lengua, y de posición frente al mundo). La inmensa mayoría de los indígenas es pobre. Los mestizos, en una reductiva y esquemática percepción de su realidad de conjunto, sin duda genérica, pero necesaria para explicar básicamente nuestra problemática cultural, aparecen como intermediarios. Como un vínculo o medio cultural por el cual se comunican y se enfrentan, sin excluirse, los sentidos de la mayoría ausente,enajenada de la vida social, es decir los indígenas, y la minoría que concentra progreso y bienestar.

Los intermediarios conforman un vasto conjunto de capas medias de habla "nominalmente" castellana y valores de una cultura, no sólo en plena formación, sino, decididamente de síntesis.

Lo mestizo arrastra y acumula un vasto estuario cultural que implica el propio hecho material del mestizaje, que le provee base biológica y social, y todas las derivaciones históricas de lo que identificamos como la cultura ladina. De manera que este mestizaje no es ni trágico ni vergonzante. No tiene calificativo alguno. Es simplemente un hecho histórico a partir del cual un tejido de costumbres de prácticas y de visiones particulares se principia a producir por la fuerza de los acontecimientos sociales. Su acumulación en el tiempo se sistematiza en una cultura popular que no cuestiona esta fuente material responsible de su propia existencia.

Es un magma primario como el de toda cultura. Constituye la cultura ladina popular, y brota continuamente como síntesis de la indígena y la española (europea-occidental). Sin embargo su producto es, andando el tiempo, transformado en tema, a partir del cual puede edificarse ya un arte o una expresión estética que decante y transmita esos valores poéticos. Conviene agregar que sólo provisionalmente la llamamos ladina popular. Es más bien "popular": médula y fermento del profundo sustrato de la cultura. Este sistema de lo ladino popular (que ya es en sentido estricto una realidad cultural y no en absoluto racial) conjunta las corrientes contrapuestas de lo foráneo cosmopolita y lo étnico local. Allí en ese lugar donde habitan lo mestizo y lo popular se entretejen y sintetizan los sentidos capaces de dar permanencia a lo guatemalteco.


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